A saco (de Manuel Sirvent)

  Tienes mis puertas abiertas, para que entres a saco por ellas. Soy el que no tiene dueño, el cazador de destinos prohibidos.
 
  Eres la que me encandilas, la que me atrapa en mis sueños, la que cuando hay tormenta, se queda conmigo y atranca la puerta.
 
  Veo un velero en tus ojos, que por velas utiliza mi piel. Te pongo un poco en remojo y to empieza a estar fetén.
  
  Si hemos juntado las almas y chorrean por los colchones, que es lo que puede importarme, si abren los nubarrones.
  
  Tienes duende entre tus labios, y una dulzura en tus gestos, que esconden lo que no enseñas y muerden si estoy atento.
  

 

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