Al otro lado del espejo ( de Jéssica Pancorbo)

Otro ladoMuchas veces, siento un dolor intenso, insondable y prolongado; la violencia en cada latido es más agudo a cada momento, como pequeñas puñaladas en mí llamado pecho. Entonces me despierto tarde pero luego no puedo dormir más, por la circunstancias, para poder callar las voces en mi cabeza, malestar y desvelo me tomo una cerveza, dos, y un Valium.Ayer apenas estuve un par de horas despierta y fueron mientras las pastillas me hacían efecto, ojalá pudiese dormir ahora, pero tengo que estar con unos escritos y compromisos diarios. Siempre es lo mismo, sentirse vacía y melancólica, escuchar gilipolleces sin sentido por parte de los demás, sus vidas imperfectas que ellos dicen son perfectas pero te mienten diciéndote que son de película, sus cuentos e hipocresías junto a sus falsas apariencias, que creo que algunos deberían de dar gracias de que en las fotografías no se vean lo mierdas que son por dentro. El día a día a menudo es así, una noria de ficción en la que te das cuenta de que esta hecho el ser humano, y de la posibilidad de si en vez del mono venimos del subnormalismo, o el  hijoputismo. Seguidamente borronear unas letras que alguien espera, a veces por necesidad, otras por desahogo más que otra cosa, y mirar últimamente  a mi izquierda esperando a alguien que no volverá a prestarme esa atención con la que yo sentía mi pecho poderoso.

Echar de menos lo que nunca se tuvo, como decían los mismísimos dioses griegos… en mi caso una mierda de frase sin sentido. Necesito sentirme mejor para escribir artículos más largos, pero a todos os ánimo a no dejarse vencer, haced lo que sea necesario pero no os dañéis a vosotros mismos, ante todo no dañéis a la persona que tiene que sacar más valía en momentos de flaqueza. Porque ante todo y por encima de todo  poned todas vuestras expectativas en alguien que nunca os va a fallar y es seguro: Esa persona al otro lado del espejo.

Yo también sufro como vosotros, no menos, no más,  de la misma manera o quizás de una manera más impetuosa, quién sabe, que siento que no hay lugar para mí en este mundo excepto junto a vosotros que sois o podéis ser como yo y quizás entender que no todo es lo que parece y que la mente humana es más compleja de lo que nos quieren hacer creer los libros de auto-ayuda. La fachada ésta de este supuesto mundo, que todos nos hacen creer que esta  pintada de colores bonitos, enérgicos, llena de oportunidades… cuando en realidad oculta una enfermedad sin cura muy cruda.

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