Aunque el sol brille ( de Rodrigo Ratero )

  A pesar de un leve dolor de cabeza fruto de la resaca ese día me desperté de puta madre. Bajé a la calle, hacía un día esplendido, el sol brillaba con fuerza. Decidí ir a dar un paseo. Subía por la calle atocha y la vi. Era una mujer de unos cincuenta, pero parecía tener sesenta, estaba llorando, secándose las lágrimas con una pasmina, iba bastante bien vestida, tenía un ojo morado y le sangraba la nariz y la ceja, estaba sentada junto a una maleta. Barrunté que podría haberla pasado durante unos segundos y me acerqué ha ella.
  -¿Se encuentra usted bien? -le dije poniéndole la mano sobre el hombro.
  -Si hijo, no te preocupes, esto es de una caída -me dijo señalándose la cara.

  Al hablarme vi su dentadura que delataba un pasado relacionado con droga y alcohol.

  -¿Necesita algo? -pregunté
  -No, no….Bueno si me dieses un cigarrito…

  No tenía, tampoco tenía dinero, son malos tiempos. Pedí a la primera persona que vi un cigarro.

  -Lo siento no fumo…-dijo sonriendo

  -Idiota…-pensé yo

  Seguí preguntando hasta que por fin conseguí uno y se lo llevé a la mujer. Después quise ayudarla más. Empecé a pedir un euro a cada persona que me iba cruzando, después de un rato tenía unos tres euros cincuenta, y me costó lo suyo conseguirlo, tanto como esquivar a los compro oro y a los idiotas de greenpeace. Vi un súpermercado dia me metí dentro, robé una bandeja de salmón, una de cecina y una de lomo, los más caros…ya que vas a mangar no vas a coger choped…
  Después volví hacía el banco dónde la había encontrado, pero ya no estaba… Me deprimió… bajé la calle Atocha y tiré las bandejas de comida encima de un vagabundo viejo y canoso que dormía junto a un cartón de vino. Entré a un chino me compré un par de litronas con los tres cincuenta que no pude darle y me senté a bebérmelas en las escaleras que hay junto al museo Reina Sofía… La primera no duró nada y antes de siquiera quitarle el tapón a la segunda vi un gran tumulto de gente que se agrupaba junto a un furgón policial, cogí mi litro y me acerqué a curiosear. Al llegar ví como esposaban y metían a esa vieja mujer mientras se deshacía en lágrimas. Más tarde en casa mientras comía vi en las noticias que tan sólo unos minutos antes de encontrármela había matado a su marido.

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