Celos ( de Manuel Sirvent)

  Pude ver como me impactaba el puño en la boca y sentir como con la otra mano me agarraba del pelo hasta arrancarmelo, para seguir golpeandome una y otra vez en la cara. No hice nada. Me mantuve quieto soportando las hostias hasta que se cansó.

   Cogió mi movil, y señalandome un contacto me dijo:

  • ¿ Quién es esta?.
  • Karin, un chaval que me encontré en el parque mientras bebía unos litros y me apuntó su número. Le contesté.
  • ¿ Karin o cariño? Eres un hijo de puta mentiroso. Me replicó al tiempo que se avalanzaba sobre mi, para cojerme de la cabeza y asestarme una retaila de puñetazos, de los que no me defendí.
  • Llámala. Me dijo.
  • Hazlo tú. Le contesté.

  El muchacho me había engañado al apuntarme su número y casualmente resultó ser de una tía de ella que la reconoció. Avergonzada colgó el teléfono, y al verme reirme, giró el brazo para atras para asestarme un golpe, en un intento de patada de ahogado. Pero esta vez no lo consentiría. La agarré por el cuello, la empotré contra la pared y le dije:

  • La próxima vez que me vuelvas a tocar te arranco la cabeza, y ahora lárgate de aquí que no te quiero volver a ver en tu puta vida.

   Se dirigió hasta el banco donde tenía las cosas, me quitó las llaves y la cartera y me dijo que iba a denunciarme a la policía.

   No la seguí. Llame a su hermano y le dije que la buscara y me devolviera mis cosas. Le esperé en la puerta de su casa. Puesto a que me detuvieran, que lo hicieran allí. No me iba a esconder. Al poco tiempo aparecieron los dos. Me devolvieron tan solo la cartera. Yo esa noche dormí en la calle. Ella tuvo que ir a un centro de desintoxicación durante unos meses.

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