El alquiler ( de Rodrigo Ratero)

Separar la cabeza del resto del cuerpo era ardua tarea. Al ver que costaba tanto empecé a serrar con el cuchillo, la laringe emitía un ruido burbujeante hasta que el cuchillo llego a la columna. Ella intentaba no mirar como lo hacía pero se le escapaban miradas furtivas y morbosas. Acabó vomitando y el charco de su vómito fue alcanzado por el de sangre que salía del cuello de ese bastardo formando un dantesco caldo. Finalmente logré cortarle la cabeza, me limpié el sudor con la mano y llené mi frente de sangre, la miré y estaba con los ojos aterrorizados y llenos de lágrimas.
 -Si no vas ayudar al menos no me molestes…-le dije.
 A ella le dio otra arcada se tapó con la mano y esta vez si vomitó en la taza. Los expertos, psiquiatras y estudioso de los asesinos en serie creen que lo de desmembrar un cuerpo forma parte de una especie de ritual para los asesinos, que les causa placer sexual, pero no es así, es un coñazo, un curro de la hostia, pero de alguna forma habrá que deshacerse del cadáver digo yo. Cuando ella volvió del baño le lancé la cabeza, no la cogió se aparto y cayó al suelo.
 -¿Que haces?-pregunto horrorizada.
 -Coge esa jodida cabeza y métela en una bolsa de plástico -le grité.
 Ella lo cogió con repugnancia y lo hizo. Me quedé mirándola durante unos segundos.
 -Te veo muy impresionada…¿Crees que podrás superar esto? -le dije blandiendo el cuchillo delante suya.
 -No lo sé… -contestó.
 Pensé en matarla pero me pudo la pereza, sobre todo al pensar que debía también descuartizarla, no tenía ni ganas ni bolsas de basura suficientes. Entonces me fijé como su pequeño chihuahua daba pequeños lametazos al charco de sangre y vomito, me erguí, me encendí un cigarro y aparte al chucho de una patada que lo desplazo más de un metro con un pequeño chillido canino. Si tuviese un par de rottweilers los dejaría varios días sin comer y luego les echará los restos, pensé. Cuando empezó a amanecer ya tenía el cuerpo cortado y empaquetado, la luz del sol se colaba por los huecos de la persiana, me sentía cansado. Le di a ella una fregona y un cubo y le dije que limpiase toda la sangre que yo me iba acostar un rato. Me acosté y me quedé dormido enseguida, soñé con el río donde me bañaba en mi infancia, por alguna razón mis sueños siempre se situaban en el pueblo donde crecí. Corría junto mis amigos por la orilla del río, ellos seguían siendo niños pero yo ya era un adulto, de repente todos saltábamos al agua y al caer sentí como me mojaba, eso me despertó, fue horrible descubrir que estaba mojado de verdad,un agente de policía acababa de arrojar un cubo de agua sobre mí mientras otros dos me giraban bruscamente y me ponían las esposas. Ella estaba tras otro par de agentes mirando al suelo, avergonzada por haberme denunciado quizá, a su propio hermano. Así va el mundo. Mientras me sacaban a golpes de la casa, observé que todo seguía lleno de sangre, jodida perezosa, prefirió denunciarme que fregar. Ahora me arrepiento de no haberla matado. Pero lo que más me jode es que me hayan despertado, llevaba días sin dormir. Nunca pensé que mi hermana fuese tan desagradecida, después de todo me acababa de librar de su marido que llevaba años haciéndole la vida imposible. Aunque pensándolo bien era muy lista, se había librado de él y de pagar cualquier tipo de pena o sospecha por su muerte, se quedaría con el piso y ya no tendría que darme dinero para ayudarme con el alquiler… Perezosa pero inteligente al fin y al cabo, en el fondo sentía algo de orgullo por mi hermanita. Cuando en la comisaría me preguntaron porque lo había matado le dije que no querían ayudarme a pagar el alquiler. Horas más tarde después de registrar mi piso otro policía me preguntó.
 -¿De quien son los restos de esas tres persona que hemos encontrado en tu casa? ¿Cuánto llevan allí?.
 -Llevan allí unos tres meses- contesté -¿Y por que los mataste? -preguntó.
 -Tampoco me ayudaban con el alquiler…

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