El trastero ( de Vale Paralelo)

Cada vez que bajaba al trastero se me ponían los pelos de punta, era una extraña sensación, una mezcla entre miedo y sensación de culpa.
No me daba miedo bajar, no habían escaleras raras ni nada que diese miedo en general, bueno de vez en cuando se apagaba la luz pero tampoco era para tanto. La gente del bloque bajaba cada dos por tres, había quien tenía allí una nevera, una bicicleta, unas revistas porno… lo típico vamos. Yo iba de vez en cuando a cotillear el vecindario y a buscar cosas de la despensa que mi familia tenía allí.
También tenía allí cosas de mi infancia que me gustaba ver para recordar momentos bonitos. Revistas, comics, mis muñecas, mis dibujos de cuando era pequeña.
Bueno tengo que retirar lo que dije antes…me daba miedo cuando se apagaba la luz. Un miedo extraño.
Era como tener una deuda con alguien, una sensación muy rara que me empujaba a bajar cada día más a menudo.
Y bajaba, a veces solo me sentaba allí y cogía alguna revista de esas que leía cuando era pequeña y me sentaba en la escalerita al lado de la puerta de mi trastero. Trastero numero dos pasillo de la izquierda.
Más bajaba y más quería bajar, por la noche tenía unas pesadillas horrorosas, al despertar no me acordaba muy bien de los sueños, solo recordaba el escenario, el trastero.
Sobre todo me acordaba de un lugar concreto. En el pasillo de los trasteros del bloque había una escalera, la donde me sentaba, detrás se encontraba el lugar más oscuro de ese sitio, mis pesadillas siempre me llevaban allí.
Las últimas veces que bajé procuré no hacerlo sola, o bajaba con mi hermana o con algunos amigos,eso me estaba desquiciando un poco, no entendía bien lo que era, pero esa sensación me estaba devorando por dentro, sentimiento de culpa, ¿ Por qué? La angustia se hacía cada vez más insoportable hasta que un día decidí no volver a bajar allí.
Pasé dos semanas entre dolores y pesadillas de esas que te despiertas sudando, llorando, gritando.
Me bajé otra vez.
Esta vez, bajé sola, por la noche, cogí mi cajetilla de tabaco, un mechero, una linterna, una cerveza y me baje. Con dos cojones.
Yo necesitaba saber que pasaba
La luz ese día se pilló unas vacaciones.
Bajé sin luz. No pasa nada pensé, tampoco sabía lo que buscaba. Me fui al lugar que veía siempre en sueños. Detrás de la escalera.
Nunca lo había notado, siempre allí había como una marca de un charco. Era un charco?
No, era una marca.
Me dio para entrar en el trastero y buscar unas herramientas. Nunca me había percatado que en el trastero había una pala. Una pala por que?
Y estaba manchada, color cemento, gris, pintura reseca ,como si hubiera sido utilizada hace años ya.
Al cogerla tuve una sensación muy mala, el frio me encogió el corazón.
Alguien ha muerto.
Alguien enterró a un muerto, aquí en este trastero.
Como una loca cogí esa pala y me puse a cavar.
Llorando, sudando, gritando, y lo encontré…………….. allí estaba, un cráneo, limpio, reluciente, con una especie de sonrisa que me miraba. Me senté. Yo conocía esa forma de la cabeza, esos dientes descolocados.
Había desparecido hace muchos años, nadie sabía donde estaba.
Se había fugado decían, había abandonado a su familia.
No fue así. Y yo lo se. Era mi padre. Y yo le maté.

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