Ella y yo, los colores y el gris. ( de Rodrigo Ratero)

  Fue un domingo por la noche, era una noche fría y fue por casualidad.
  Se presento en mi casa, guapa, radiante, traía una botella de vermouth. Desde entonces intentamos separarnos lo menos posible. Lleno mi mundo gris con olor a callejón meado y regusto a cerveza barata con los colores de su ropa y su personalidad. El tiempo fue pasando y en contra de todo lo que yo pensaba la cosa fue yendo a mejor. El sexo ahora era incluso mejor que el sexo, despertarse con ella al lado me hacía olvidar las resacas, incluso podría asegurar que mi mierda ya no olía tan mal, sellamos nuestro amor con underground alemán “Der Todesking”. Las cosas tienden a joderse en la mayoría de los casos, y nosotros no fuimos la excepción, aunque nuestra relación permanecía inquebrantable nos vimos obligados a separarnos por motivos ajenos a nosotros. A veces soñábamos el uno con el otro, pero la mayoría de las veces teníamos pesadillas. Los fines de semana a pesar de estar separados nuestros corazones latían juntos con fuerza, el suyo por las anfetas y el mío por el miedo y la angustia de que pudiese olvidarse de mi. Ahora espero el fin de la pesadillas y de la ansiedad, ahora espero el momento de volver a juntarnos y no separarnos más. Soy un crío viejo impaciente, ella es mi úlcera abierta, sólo pienso en abrazarla ¿Hay cerveza en la nevera?

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