En abismo navego yo ( de Vidal-Dosis)

Barco

Desde tiempos inmemoriales la muerte y la seducción han estado unidas e inseparables,sucumbidas por la maldición…

 
En su belleza, el rostro de la inocencia, de cataclismos y destrucción; alzando los cuerpos con indolencia, dentro de mi mente: la mayor putrefacción…
Sé que el final se aproxima, está muy cerca, lo noto, lo huelo, es la pota del que está delante, la mierda del que está arriba, el orín que hay a mi alrededor y, sobre todo, la peste a humanidad
que todo inunda en este mundo sin dejar nada limpio a cambio de ello.
 
A la luz de una vela y escribiendo con una pluma, no tuve piedad de mi alma, pues es ella la maldita y maldita son sus palabras, llenas de un gran énfasis que no hace sino vomitar en forma de palabras lascivas todo dolor y pecado que llevo dentro… pecados de la carne que quizás en otros tiempos me hubieran llevado a la horca… aunque, quién sabe, en estos tiempos no hay horca pero si muertos en vida, cadáveres andantes como zombis feos de una película mala de serie B, autómatas sin cerebro ni conciencia, creados y procreados con el mismo objetivo sistemático y con el mismo final agonizante.
 
Oh, señor, gracias por abandonarme para poder abrazar ahora este mal que guía a un no retorno de no conciencia ni razón; solo y navegando por este mar de tinieblas donde mi barco nunca llegará a ningún puerto, castigado por siempre a naufragar en el fondo del abismo…
¿Soy dichoso por vivir esta vida eternamente en el infierno del inconsciente y lo material? ¿O quizás estoy pagando por algún mal de otra vida reencarnada pasada de la cual no tengo culpa?
 
No sé la solución pero si sé que la solución está en el dolor, sobre todo en el del ajeno: Habré de solucionar esto a mi manera, la que está en contra de las leyes de la física y de la espiritualidad del ser humano que hoy por hoy no es más que un dolor de huevos en una mañana de erección, donde ni siquiera eyacular en la cara de alguien me haría feliz.
 
De todas las perversiones que ha habido y habrá, sin duda alguna la raza humana es la que más detesto y la que más repugnancia me da; me cago en el hijo de puta que inventó la rueda…Paradójicamente, a partir de ahí el mundo ha ido rodando cuesta abajo y sin frenos hacia un final que pronto llegará. Maldigo al inventor de la rueda ya que todos los avances tecnológicos y progresos que se consiguieron a posteriori no han hecho si no defecar en el intelecto y espíritu humano… Muy a gusto estábamos antes en las cuevas sin preocupaciones, sin hambre, sin frío; dedicando el tiempo a uno mismo y a los nuestros, a nuestras familias, a los seres que queremos…bueno, de vez en cuando alguna guerrilla con una tribu vecina, pero ¿Quién no ha jugado nunca de pequeño a tirarse piedras? Sin más, pero ahora…
 
¿Por qué seguir o por qué luchar? Claman al viento los perdedores, la batalla está perdida, dicen, y perdida es la fuerza de los débiles. 
Pero también los valientes llenan cementerios con sus cuerpos y ofrendas de familiares representadas en flores secas y muertas, marchitadas por el tiempo. El tiempo; ese gran sabio, que todo lo da y todo lo devora y del que nada ni nadie podrá escapar, ni si quiera la más bella de las muertes… 
¿Es éste el final de la vida? ¿Amontonamiento en nichos unos encima de otros, mientras las flores que se nos ofrendan marchitan y mueren? ¿Es éste el sentido de la vida que os dio vuestro Dios y creador? 
Yo, por lo tanto, seguiré navegando a ninguna parte, con rumbo fijo pero sin destino, viento en popa y a toda máquina; con confianza, sin final, sin nada que perder pero mucho que ganar, aunque de cordura carezco no hay ni habrá conversación más interesante que la de dos locos que, sin saberlo, tienen razón en todo lo que dicen; es real, su realidad, realidad del mundo, de sus mundos interiores, mundos creados por ellos mismos y no por un falso creador que deja a su mayor creación caer estrepitosamente al vacío de la nada, del ayer, de un futuro que no se ve y que sin duda acabará por la auto-destrucción de ellos mismos.
 
Yo por ahora seguiré escribiendo penas y glorias, sandeces y tonterías, pestes y perversiones. Jugaré a ser quien yo quiera o quien yo deteste, me haré pasar por uno o por otro, o quizás por otra, o por dos si son pequeñas, mentalidades enfermizas y enfermeras mentales, inventados mundos imaginarios donde ser ese ser que tanto nos haría ser; qué más dan los demás, qué más da la humanidad… 
Humanidad, palabra símil de arma de destrucción masiva, misil cargado de átomos de gilipollas con dinero y poder; humanidad, esclavos de los de arriba… Quizás algún día bajéis para que os pueda pisar la cabeza y regar con vuestros sesos mi campo de flores, para que cuando muráis os la pueda ofrecer en ofrenda real por lo bien que lo habéis hecho, campeones…
Desilusión… ésta es la leche con la que han amamantado a millones de niños, adulterados con avaricia y despotismo: no hay respeto, la gente no respeta, ni tampoco come… para eso está el odio, con el cual alimentar el alma día a día. Si, si, ladys and gentlemen nuestros estómagos están vacíos pero el alma, el alma está sangrantemente rebosada y obesa de odio con unos toques azucarados de fervor al rencor y un ligero toque con sabor amargamente humano y asqueroso. 
Nos llaman animales como si animales fuera un insulto; para mí es una bendición, quisimos estar en lo alto de la escala evolutiva y en lo alto de la cadena alimentaria, pero amig@s todo lo que sube baja, y la caídas al vacío son dolorosas… engendros han parido vuestras madres, lástima que no fuisteis engullidos por ellas mismas, porque todo lo que sale debería entrar, y si alimenta, pues mejor….
Arrancaos los huevos y ovarios y tiradlos al suelo, pisadlos fuerte, con ganas, con decisión… Quizás así tengamos alguna oportunidad de salvar este barco que se hunde…
 
En definitiva, si la vida son dos días yo quiero tres, ya que dos de ellos estaré de resaca tirado en el sofá; sin hacer nada, porque el que nada no se ahoga…

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