Fiesta techno ( de Rodrigo Ratero )

Era ya el tercer día que llevábamos por ahí sin dormir, anfetas, ketamina, coca, cristal… en fin. No se como hostias acabamos en aquel jodido sitio. La luz era parpadeante la música a todo volumen e insoportable. Yo estaba apoyado en la pared, la paranoia que me causa la falta de sueño me hace estar siempre a la defensiva. Estaba limpiando mis uñas con los pinchos de mi pulsera, por alguna puta razón cuando llevo varios días de fiesta mis uñas se llenan de mierda ¿No os pasa? Y no lo entiendo porque sólo manipulo bolsas, vidrio y algún cuerpo que aunque con el haga guarradas no está necesariamente sucio. Me costaba limpiarme ya que no paraba de mover la pierna en la que apoyaba el codo, no era por la música, escuche que mover la pierna así continuamente es principio de esquizofrenia… ¿Quien sabe?. Sentía un gran escozor en el antebrazo , me quite la chupa y recordé que hace unos días me había hecho ese puto tatuaje, no me había dado ninguna crema, ni lo había limpiado, la piel estaba seca y empezaba a dolerme. Decidí, con cuidado ir al baño a mojarmelo, antes de ir para allá alguien me agarro la camiseta, me giré bruscamente, era uno de mis amigos empujo una pastilla en mi boca y me paso su cubata, la tragué y emprendí mi camino hasta el baño. La gente era rarísima, todos parecían estar apunto de pelearse, pero nadie llegaba hacerlo. Todo el mundo parecía más alto que yo, parecían monstruos, me sentía como el puto Frodo recorriendo Mordor. Fuí andando poco a poco aturdido por las luces, las drogas, la gente sudorosa ¿En serio la gente pagaba por estar en un sitio así? Bueno…supongo que yo lo había hecho. Cuando al final llegué a lo que parecía el baño había colas, enormes colas y no me refiero a los rabos de los machotes de discoteca. Si no a la gente en un lado montones de petardas vestidas y maquilladas maravillosamente y tíos cachas en el otro lado y allí estaba yo buscando una columna o pared en dónde apoyarme hasta que llegase mi turno. Durante la espera sentía montones de miradas encima de mí, típico de locos y paranoicos. Por fin llego mi turno, el baño de hombres estaba también lleno de tías metiéndose rayas, poniendo a parir a unas a otras. Yo fui hasta el lavabo lo abrí, apenas salía agua, un estrecho hilo del que en un primer momento intenté beber con poca fortuna. Me quite la chupa de cuero y la tiré al suelo, la gente me miraba extrañada, supongo que ellos tratarían mejor su ropa. El tatuaje me picaba horrores, era una especie de diablillo punki enseñando su dedo central, moje mi mano en el minúsculo hilo de agua y cuando fui a mojar al diablillo este se movió y subió brazo arriba quedándose a la altura de mi codo y enseñándome su dedo descojonándose. Volvía a mojar mi mano y antes de echar el agua sobre ese hijo de puta corrió hasta mi biceps, después se metió dentro de mi camiseta. Si se creía que iba a reírse de mí iba listo. Me quite la camiseta, daba vueltas sobre si mismo intentando pillar al diablillo mientras toda la gente me miraba, puse mi espalda sobre la pared y estuve apunto de pillarlo de un manotazo pero escapó de nuevo, después bajo hasta mis pantalones y se metió dentro, me los quité, corría por todo mi cuerpo y ninguno de los presentes hacía nada por ayudarme, me tiré al suelo y me quité los calzoncillos quedando desnudo completamente. En el baño había cada vez más y más gente, a mi ya me la sudaba, sólo quería coger a ese hijo de puta. Me retorcía en el suelo desnudo sobre los charcos de cubata, cerveza y orín estaba apunto de alcanzarlo… cuando por fin el diablo se paro exahusto en uno de mis tobillos levante la mano lentamente como cuando vas a coger una mosca y… PUUUM! Dos tíos vestidos de blanco agarraron mis brazos y me llevaron arrastras fuera de la baño, el diablillo salto al suelo e iba siguiéndome junto a mis pies. Yo le gritaba, me sacaron de la discoteca, era de día estaba lloviendo, me metieron en una ambulancia. Yo me revolvía pero los dos enfermeros no me soltaban, me inyectaron algo, mientras se cerraban mis ojos ví una pegatina en el cristal de la ambulacia, era aquel jodido diablillo, sonriéndome y haciéndome burla, esta vez parado.

Deja un comentario