Gente defectuosa ( de Rodrigo Ratero)

Gente defectuosa

Algo debe funcionar mal en las cabezas cuando tenemos el ego tan grande y la autoestima tan baja, es ridículo, es como tener un deportivo de lujo en medio del desierto sin gasolina. Algún cable suelto debe haber en el cerebro cuando convertimos el instinto de reproducción en miedo a estar sólo, que acaba degenerando en algo enfermizo y obsesivo, capaz de hacer sombra a tus necesidades más básicas, y lo coronamos con el edulcorado e infame y definitivamente irreal nombre de amor para justificar esa avería, llamar a un técnico de reparación sería como admitir que tienes problemas en tú motor principal y que nadie lo sepa, no por dios, mientras que un fémur roto se convierte en un trozo de escayola lleno de horribles nombres y e inocuas frases de dudosa gracia plagadas de ortografías. Ella se fue hace unos días de mutuo acuerdo, tratasteis de fingir que podíais llevarlo ¿Por qué no podemos? Porque una separación que en tu fuero interno sabes que beneficiará a ambas partes se convierte en un vía crucis de pensamientos impuros que sazonado con alcohol y drogas muta de forma horrible a un sentimiento egoísta y vengativo que olvidas de vez en cuando pensando que tienes que recoger tus cosas para largarte de allí, el agobio de el empaquetado es tan triste y patético como el intento de creer que el sexo con cualquiera te aliviará, porque seguro donde vayas y estés todo cambiará, ya no a mejor, pero al menos diferente. Tu irrisorio en inestable orgullo prefiere apartarse de la hoguera que te reconforta porque ya te está quemando para alejarte de ella y acabar quemándote a lo bonzo avivando con inflamables pensamientos que guardas en los más oscuro de tu materia gris, porque sabes que es tan nocivo que si sale fuera podrías convertirte en la persona que siempre has odiado, que es la misma de siempre pero sin miedo a las repercusiones. Te tumbas por un segundo y te masturbas, en un inútil ejercicio mental de “me lo se hacer yo” pero te cuesta, insistes e insistes has de demostrarte a ti mismo que eres autosuficiente, después de un rato escupes un chorro espumoso y escaso que resbala por las paredes del glande resentido, sufriendo escemas escarlatas ligeramente sanguinolentos que consiguen que su fricción con tu pantalón te produzca un amargo sabor de derrota que te persigue durante el día como una cruel alarma genital que te recuerda constantemente en tu amoratado capullo que das pena. Entones piensas en tu ex pareja, dices quererla, que no le pase nada malo por su puesto pero tampoco nada bueno, al menos no antes que a ti ¿De verdad eso te va aliviar? Ciertamente, tanto como cuando ganas al ajedrez a tu demacrado vecino, un jubilado de guerra senil y hediondo que lleva años vistiendo el mismo pijama roído y mugriento en las mangas y cuello al que sisas tabaco y dinero y medallas falangistas de latón con manchas de óxido, que revelan que el honor es una mierda que caduca y a nadie le importa. Presumes de preocuparte por la gente que está sola y con el cómodo horario de tres cuartos de hora: Sueldo base libre de IRPF: limpieza chapucera de conciencia pero suficiente para ti y el regocijo de vecinos, una purgación de saldo de andar por casa, de marca falsa, pero mucho más barata, lo importante es la impresión… oferta y demanda, unos cigarrillos, pastillas de morfina y algún botellín en el bar de enfrente amén de una admiración desmesurada de tú madre, una analfabeta friega casas, que cree que a pesar de que dios se llevase a su marido en su profunda sabiduría le dejó con ella a un ángel . No hay nada como los buenos negocios, rápidos y sin esfuerzo.

Una vez en casa enciendes la televisión, no sin antes rebuscar el dichoso mando que como siempre aparece entre los cojines cubierto de migas de pan, ganchitos y bolas de pelusa del tamaño de las deposiciones de una caniche . Están poniendo un boletín especial , intentas quitarlo pero sale en varias cadenas, con las esquina de la pantalla anunciando una nueva edición de gran hermano y bajo acompañado de unos digitos con una cuenta atrás. Es un Sunami, ¡QUE TRAJEDIA! Subes la televisión un par de rayas para escuchar los llantos, y conviertes de una forma natural el morbo en preocupación. Ha arrasado algún sitio tercermundista lleno de hambrientos de pocos recursos que visten como los desnutridos y desaseados hijos de los rumanos de abajo de tu calle, no has llegado a definir en tu limitado e incompleto mapa mundi mental de colegio de pago el sitio exacto del suceso. Justo lo nombraron cuando te incorporaste, su pronunciación era similar al graznido de una gaviota herida, además lo escuchaste cuando te dirigías a la nevera a por una cerveza fresca y algo para picar. Las imágenes son impactantes, el agua a cubierto todas las chabolas de adobe, la poca gente que sobrevive está agarrada a viejos troncos y sucios bidones de color azul descolorido, el resto esta lleno de tejados de uralita, sillas, mesas, chatarra ajada y golpeada, trozos de arboles arrancadas por las raíces y centenares de cuerpos de piel morena que se te antoja sucia, flotando sobre un agua turbia embarrada y de aspecto fecal. La presentadora dice que hasta el momento se han rescatado casi 2000 cadáveres. El agujero de tu cara abre y cierra de una forma parecida a la de una muñeca hinchable barata, desde luego no se ven imágenes así todos los días. De repente un flash en tu cabeza. ¡Hay partido! no es de liga, pero es mejor que ver tragedias, bastante tienes con tu infierno personal. Entonces el resorte enfermizo que se aloja en su corteza cerebral se enciende, aún están calentando en el partido. Tienes tiempo, así que saca su móvil y la llama, al segundo tono su corazón tiembla como el de un preso en el corredor de la muerte antes de accionar la palanca, miles de ideas insanas bombardean su cabeza. Por fin, después de interminables veinte segundos lo coge.

-¿Si?

-Soy yo… ¿Que tal estás?

-Bueno…

-Te noto cansada

-He salido con las chicas….

-¿Quien estabais?

-Marta, Rosa y estás

-¿Sólo?

-Y José y Dani, los de la oficina

-¿Te los has follado?

¿Queee?

Cuelga el teléfono de un golpe, da un enorme trago a su cerveza

…¡PUTA! -dice para si

Entonces sube el volumen del la televisión, el colegiado acaba de anunciar el inicio del  partido, la falta de Ronaldo en el once principal le llena de desasosiego, pero todavía quedan noventa minutos y puede pasar de todo.

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