Hijo de puta ( de Rodrigo Ratero )

Nunca he tenido demasiados amigos, más bien nunca he tenido ninguno… quizá de pequeño, mi amigo Daniel. Fue con unos nueve años cuando su madre me pillo tratándolo de ahorcar con una cuerda jugando a indios y vaqueros, su madre me metió un bofetón y quito del cuello la cuerda que yo le estaba apretando con saña, su cara se tornaba morada y emitía pequeños sonidos acompañados de pequeños e intermitentes escupitajos de baba espesa, jamas lo volví a ver. En el colegio pasé bastante desapercibido era un niño sonriente y silencioso pero bastante reservado. El instituto fue peor, ya me socializaba más, pero empecé a coger asco a la gente. Mi primera novia la tuve con quince años y la desvirgue por la fuerza la primera vez que puede estar sólo con ella, sus padres habían salido a cenar fuera y me colé por su ventana como en las películas americanas, ella gritaba una y otra vez: ¡No! ¡No! ¡No!, sangró mucho… pero nunca dijo nada, tampoco la volví a ver, lo último que supe un par de años después es que se había intentado suicidar, menuda falsa, cortándose las muñecas en horizontal y con sus padres en casa… Era una idiota. No fui a la Universidad y conseguí trabajo como guarda de un garaje, estuve durante un año, acabaron por echarme porque dicen que no cuidaba bien el garaje ya que la mitad de las veces aparecían coches rayados de arriba abajo, lo que no sabían es que los rayaba yo con las propias llaves del garaje en las tediosas noche que me cambiaban el turno, al final del año las llaves estaban también desgastadas y costaba abrir con ellas el garaje. Después estuve un tiempo de ayudante de cocina, disfrutaba escupiendo en la comida de los demás. Llevaba escondido una pequeña botella de agua que llenaba en el baño con mi orina y vertía en la sopa. En una ocasión a causa de un par de bajas me vi sólo en la cocina eso me mosqueo tanto que me masturbe pensando en la mujer del jefe, una gorda de tetas caidas y eyaculé sobre la mayonesa. También acabaron echándome porque decían que no me lavaba nunca las manos, que ingenuos… En esa época me fui de casa, encontré un piso compartido, con un joven y prometedor abogado que jamas llego a licenciarse… y él sabe bien porque y una preciosa universitaria de la que me enamoré. Ella nunca me correspondió y por eso la odiaba, todas las mañanas antes de irme a trabajar, esta vez como jardinero, me pasaba los cepillos de dientes de ambos por la raja del culo, en verano también lo hacía cuando volvía sudoroso del trabajo la chica se fue de vacaciones a su pueblo meé en su liquido de lentillas. Ser jardinero estaba bien, lo peor era recoger las mierdas de perro así que empecé a llevar al trabajo trozos de carne llenos de agujas y repartirlos por todos los jardines en los que trabajaba. Me descojonaba en casa cuando lo vi salir en las noticias. En ese trabajo conocí a gente al principio parecían majos pero eran unos estúpidos, se pasaban el día fumando porros en el trabajo y en alguna ocasión que salí con ellos metiéndose coca , cosa que les convertía en más estúpidos todavía. Dejé de salir con ellos y dediqué algunas tardes a preparar gramos similares a los suyos de coca pero llenos de matarratas. Salía los fines de semana e iba a los sitios de moda, miraba a las chicas , tomaba una copa y al ir al baño siempre dejaba caer alguno junto a las tazas de váter. Nunca volvía tener novias así que iba de putas, solía pellizcar los condones al simular que estaba reinsertando mi polla dentro de ellas con la sana intención de repartir mi semilla. Después dejé mi trabajo como jardinero, acabé odiando a mis compañeros. Me puse a cobrar el paro, ahora vivía en un pequeño piso compartido con un viejo idiota que era barrendero, un día mientras fingía que fumaba un cigarro en la ventana y tiraba lejía a la ropa tendida de la bruja de abajo, escuche a ese viejo barrendero idiota gritando y chillando de felicidad al teléfono, contándole a no se quien que había ganado medio millón de euros en la primitiva… Sus brincos de alegría hicieron caer el resguardo del bolsillo de su pantalón trasero, sin dudarlo un instante lo cogí, pille mi documentación, lo cobré y desaparecí del país. En la actualidad vivo en Tailandia, un lugar precioso, lleno de jóvenes, muy jóvenes señoritas…

Deja un comentario