Homenaje a mi pasillo (de Manuel Sirvent)

  Agazapado en mi calle, descubro una sonrisa. Me trata con dulzura, me dice que es de día.

  Al olor de la leche los fantasmas crecían, los moustros podridos con su angustia se iban.

  Espantadas las sabanas, hartas de fatigas. Deshojando sus males, mi ilusión vivía.

  Vestida de estreno, hasta apetecía. Fueron derribando los muros que ponía.

  Ahí te dejo bonita, que pases buen día.

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