Insomnio ( de Rodrigo Ratero )

  Sufrir de insomnio es algo horrible. No me refiero a una noche o dos sin dormir por alguna preocupación ni causado por el consumo de estimulantes. Me refiero a un insomnio sistemático, de el que te pasas toda la noche si poder hacer nada, del que no puedes sacar ningún provecho, tan sólo intentas dormir. Cuando sólo unas cuantas benzodiacepinas te permiten dormir y no las tienes. Al final acabas cerrando unos minutos el ojo y te despiertas muy pronto con la cabeza llena de pájaros, triste y el estomago dado la vuelta, con ganas de vomitar y un leve pero intenso dolor de cabeza. Después todo lo que conlleva el insomnio, no quieres hacer nada durante el día, no quieres aguantar a nadie, le coges asco a la gente y nada te motiva. La falta de sueño prolongada causa paranoia, somnolencia diurna, mareos , ojeras, alucinaciones, temblor de manos y piernas, ansiedad, debilidad física, confusión mental es una autentica puta mierda. Al principio lo puede causar un problema tuyo, en el trabajo, con tu pareja, más común que sea tu ex-pareja, tu angustia existencial o cualquier mierda parecida cuando te das cuenta ese problema ya ha desaparecido y el insomnio sigue, sigue ahí jodiéndote la vida. Los fines de semana salía y me lo pasaba muy bien, los demás días cuando caía la noche sufría una especie de depresión nocturna se apoderaba de mí. Ninguna película, libro, ejercicio o masturbación lograba aliviarme. Después de muchas noches a veces al ir al baño cogía la cuchilla de afeitar y la bailaba sobre las venas de mi brazo y de mi cuello, con la intención de descansar por fin, descansar para siempre, nunca llegaba hacerlo, pero fantaseaba con ello. El médico no me recetaba más pastillas así que subía hasta Tirso de Molina a cómpraselas a los yonquis. Tranquimazines, tranxilium 50, valium 10… diazepam. Cada vez te hacen menos y necesitas más, acabas viviendo como un puto zombie. En el trabajo ya no rendía, estaban a punto de echarme, había tenido una reunión con mi jefe en la que me pregunto que me pasaba, yo le dije que nada, el dijo que mi rendimiento había bajado notablemente y le dije que pondría remedio, no sabía como, tan sólo me daba tiempo, tiempo para intentar dormir. Falté algunos días al trabajo, notaba como los compañeros y mi jefe me miraban y comentaban sobre mí, me sentía sólo. Al principio estaba triste luego empecé a estar enfadado muy enfadado. Cuando alguien me venía ha pedir algo a mí mesa le miraba con cara se asco, por mucho que él sonriese, sabía que era un falso que conspiraba contra mí. Un día vi desde mi mesa como dos tres de ellos hablaban y me miraban, ese día estaba especialmente estresado me levanté hacía ellos al llegar a la máquina de café se callaron, yo saque un café sólo y me quedé allí, ellos permanecían en silencio.
-¿De que hablabais? -pregunté.
-De fútbol -me contesto uno de ellos.
Entonces cogí mi café y se lo arroje en la cara ardiendo, me lancé contra él, los otros dos compañeros me agrraron y comenzaron a gritar.
-¡Se ha vuelto loco!
-¡Soltadme! -gritaba yo.
Ese mismo día me echaron del trabajo y esa misma noche seguía con insomnio. Pensaba que hacer, tenía que pagar el alquiler, al día siguiente podría ir al paro… En estos tiempos es complicado conseguir un trabajo. Miré el reloj eran las cuatro y cincuenta y siete de la mañana, y yo seguía sin dormir, pensando y pensando. De repente me levante para ir al baño, al pasar por delante de la puerta de la calle me dio un palpito. La abrí y subía andando hasta el noveno piso, la puerta de la azotea estaba cerrada pero no me costo abrirla a patadas a pesar de ir descalzo. Después fui hasta el borde y miré hacía abajo, me subí y mire al cielo Madrileño ausente de estrellas, respiré profundo y me lancé, fui cogiendo velocidad, el aire frío congelaba mi cara en el descenso y cuando estaba apunto de chocar contra el suelo, desperté, miré el reloj y tan sólo habían pasado trece putos minutos…

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