La bata poderosa ( de Jéssica Pancorbo)

hannibal
Así, al llegar las seis de la mañana, las batas vuelven a cobrar vida, si, exacto, cobran vida. Volvieron a ser poderosas al sentir calor, pellejo, huesos y vida dentro de ellas. Esas batas que se habían sentido muertas por unas horas atrás, sin envolver al especialista. Algunas tenían la placa con su nombre, otras estaban bordadas, varias de ellas guardaban en su bolsillo un bolígrafo-¡de gel verde, ojo!- porque ése era su sitio, donde no podían extraviarse.

La bata más poderosa de todas fue la que se quedó en su taquilla, sabiendo que no iba a ser utilizada ¿Por qué un psiquiatra se pone bata? Es improbable que se manche de sangre, de tiza, vísceras. ¿Qué representa la bata cuando se la pone un comecocos? La cuentista, o sea, yo, puede suponer muchas cosas, pero no dejan de ser eso, hipótesis. Puede que sea un símbolo que sirva para señalar la jerarquía, por encima de psicólogos, trabajadores sociales… Aunque recuerdo a muchas administrativas con bata. Asimismo administrativos, señoras de la limpieza, señores y señoras de maquinaria pesada… ¿me equivoco? La bata más poderosa es la que se queda en la taquilla. La que no necesita ser utilizada porque su dueño no tiene complejos de nada, ni tiene que demostrar nada, ni necesita marcar distancias… ni tiene miedo a mancharse. La bata más poderosa no cobra vida. No se la pone nadie.

Aquí debo terminar. El cuento de la bata poderosa consiste en que es eso… un jodido cuento.

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