La camilla (de Manuel Sirvent)

  El puente empezó a tambalearse, el suelo se acolchaba por momentos, mis brazos se dormían, la cabeza me ardía y el pecho me retumbaba. Entendí que no sería capaz de cruzar y me dí la vuelta. Me marqué como reto personal llegar a la UVI movil que había a unos metros de distancia, aunque no sabía si lo conseguría. Una vez alli entre, y sin decir nada me tumbé en una camilla. Me preguntaron que que había tomado. Les dije que speed. Casi no podia hablar. Enseguida empezaron a desplegar los medios, camiseta fuera, ventosas por todo el pecho, tranquilizante debajo de la lengua… El corazón a ciento cuarenta pulsaciones y unas caras de circustancias con cada taquicardía que alcanzaban las ciento ochenta. Cuando estas asi no piensas en nada, la cabeza no te deja, unas veces crees que te vas y otras luchas por sobrevivir. No se cuanto tiempo estuve alli, solo recuerdo las caras de preocupación y compasión de las enfermeras. Cuando mi cuerpo se estabilizó me llevaron a una ambulancia. Una tia me quitó el oxigeno. Sentí que me ahogaba. La oí decir ¡que se joda!. A lo que le balbucee ¡ hija de puta.! 
   Me levanté en el pasillo de un hospital. Mi ropa estaba en la camilla. Me quite las ventosas, me puse la camiseta, y me disponía a salir por la puerta cuando alguien me llamo y me metío en una consulta. Empece a tener miedo, pensaba que me querían meter en un manicomio y que me estaban grabando para obserbarme. Al poco entro un médico. Me pregunto:¿que día es hoy?. A lo que le conteste: ¡uff… yo que se!. Bueno…¿ en que año estamos? me dijo. Esa la sabía. Cuando termino de hacerme pruebas ridículas, me dijo que me podia ir. Un par de colegas me esperaban en una sala. Me quite la garrapata y les dije, bueno… ¡ vamonos pal concierto!.

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