La isla. (El disfraz) (de Manuel Sirvent)

  En esa puta isla, todo se iba de la misma manera que venía. Llevaba dos semanas durmiendo en las tablas de un somier. Vivía con dos sudacas y otros dos colegas. Los sudacas tenían trabajo, nosotros no. Uno de ellos nos dijo, que podíamos beber lo que quisieramos de lo que tenía. Al día siguiente, nos bebimos el mueblebar entero. Cuando regresó, y vio la imagen dantesca, de botellas vacias, no daba credito, y menos aun cuando vio, incomprensiblemente, a uno de mis colegas ataviado con la ropa de cocinero del sudaca, y una copa de champan en la mano, que contenía vino rosado, haciendole gestos señoriales en modo de agradecimiento.
  Había que buscarse la vida, y le propuse, al que no iba disfrazado, gastar el dinero que me quedaba en comprar hachis para venderlo. Apuntilló que el plan sólo funcionaria si el del disfraz no se enteraba. Teníamos miedo a que se lo fumase. Nuestro mercado serían los parguelas, por eso fuimos a pillar el costo de peor calidad pero en abundancia.  No paraba de llamar gente a casa preguntando por Tony, aunque ninguno nos llamabamos asi, ni le habiamos dicho que nos llamasen de tal modo. El del disfraz empezaba a sospechar y solía interrumpir haciendo preguntas prudentes, pero comprometidas. Decidimos decirselo y acabar con su agonía. Para celebrarlo nos dijo que nos iba a hacer una gran cena. No habíamos comido nada en todo el dia. Calento agua y le hecho una pastilla de avecrem. El colega se cabreo, le dijo que si se creía que él se alimentaba de agua, y le dio un par de ostias.  Le expliqué que el hachis no era para fumarnoslo. No me entendio.

  El del disfraz estaba muy nervioso, contrariado. No decía nada, pero se le notaba. De madrugada empezamos a oir golpes. Yo y el socio nos asomamos al salón y vimos a la novia gorda del sudaca, dando cabezazos en el suelo, y a una figura escualida corroido por los nervios desnudo sobre ella. El sudaca estaba en la habitación de al lado.
  Intentabamos fumar poco. Al trasnochador solo le dejabamos fumar en cachimba. En menos de una semana lo vendimos todo.

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