La marca de Caín ( de Manuel Sirvent )

  El que tiene la marca en cuanto la ve en otros la reconoce. No tiene nada que ver con las pintas que lleven, los estudios o el trabajo que tengan, si es que lo tienen. No es identificable por si son guapos o feos, o si tienen dinero o no. No se trata nada de eso. Es un algo que se percibe. No importa el tiempo que haya pasado desde que les ocurriese lo que les pasase. Ni lo bien que se hayan rehecho de esas historias. Están condenados desde entonces a vivir desnudos ante sus semejantes, sin poderlo ocultar. Cierta complicidad, ni una pregunta, un cada uno que se las apañe como pueda, y la sensación de sentirse supervivientes, de unas penurias, por donde la droga paso arrasando una parte de sus vidas, es la tónica de los que se miran sabiendo que ambos tienen la marca, aunque no se conozcan. Un estigma que ahí seguirá, como una sombra, errante en sus vidas, la marca de Caín.

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