Luces, cámara…¡Acción! ( de Rodrigo Ratero )

  Era tan pequeño que apenas me costo trabajo meterlo en el maletero del coche sin que nadie me viese. Odio hacer esto, odio que me condenen por esto, la sociedad prohíbe y permite según su antojo. A principios del siglo XX había tanta hambre en China que las familias pobres vendían a sus hijos menores de siete a las carnicerías para comer, la gente por supuesto lo sabía, la carne del culo era la más tierna y la más cara se vendía como si fuese ternera. Fui hasta un pequeño terreno que tenía en las afueras, lo heredé hace un par de años de un tío mío que murió de cáncer de pulmón, no se porque me lo dejó a mí, no teníamos mucha relación, el único recuerdo claro que tengo de él es él tosiendo sangre sobre un pañuelo el año en que murió. Al llegar al terreno abrí el maletero, el niño estaba con la mirada perdida, había dejado de llorar, tenía la cara llena de mocos y lágrimas “mamá” acertó a decir con la respiración entrecortada, lo alcé y lo golpeé con fuerza en la cara, la nariz le empezó a sangrar. Lo metí en la pequeña casa que construyó mi tío en el terreno otrora cuartucho de herramientas y cocina, en la actualidad sala de grabación y edición de videos snuff y sala de despiece de críos. El niño se había desmayado así que lo tumbé y esperé a que se repusiese un video snuff con el protagonista semiinconsciente pierde toda la gracia. Coloqué la batería de la cámara, encendí los dos focos y comprobé que todo marchaba bien. Me había comprado una buena cámara, una cannon, no entendía los videos de torturas que estaban grabados con cámaras de mierda, pixelazos, ¿Qué sentido tenía secuestrar a alguien para grabar como lo torturas y te lo comes y grabarlo con el puto móvil? Ya que te metes en estos berenjenales hazlo bien. La gente es entupida. El niño por fin despertó lo desvestí y lo puse delante de la cámara para ver si todo estaba correcto. Me puse el pasa montañas, y pensé en como hacer que el video fuese más interesante. Odiaba violar a niños, con las niñas no me costaba tanto pero los niños si… Aunque debía hacerlo, yo me debo a mi público. Me acerqué a la cámara y la encendí, saqué mi caja de herramientas y la puse en una zona visible a la cámara, esto siempre da mucho juego, la caja de herramientas, no era una caja de herramientas no era tal, es como yo llamo a la maleta donde guardo mis cuchillos, tenazas, bisturís y otros objetos punzantes que utilizo en mis producciones. Me desnude y tan sólo me deje puesto el pasamontañas, tenía pintados sobre el cuerpo lunares y tatuajes falsos, era tan sólo una medida de seguridad por si el video caía en malas manos. Previamente había forrado con plásticos toda la estancia…ya sabéis para las manchas. El rodaje iba a comenzar… Cogí al niño por el cuello y caí en la cuenta… “El balance de blancos” Había hecho un tutorial en Internet sobre el manejo de la cámara y por lo visto era muy importante el balance de blancos, mientras buscaba la jodida opción en la cámara de espaldas al protagonista sentí como algo se me clavaba de forma muy profunda en la parte del cuerpo que tenemos entre el culo y el escroto, nunca recuerdo el nombre de esa zona pero quedaba justo a la altura del niño. Me desplome como un castillo de naipes y el niño corrió desnudo hacía la puerta y desapareció… esto era algo inaudito. El dolor era muy intenso, me quedé allí en postura fetal desangrándome frente a mi cámara nueva… Si muero creo que puede quedar un video al menos interesante.

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