Más vale mal acompañado ( de Rodrigo Ratero )

Mas vale mal acompañado

Es horrible no comprender, es jodido no entender a la gente. Pero lo que más duele sin duda es cuando uno no se entiende a sí mismo, sobre todo teniendo en cuenta que te pasas el día contigo. Acabas odiándote y por extensión odiando a los demás. Discutes con el lado sano de tu cabeza, te justificas, te reprochas, te culpas, recuerdas, cualquier cosa menos dormir…¿Quien coño es este tío que me da a diario por el culo? ¿Que le he hecho? ¿Por que no me deja nunca dormir? pienso al ver mi reflejo en la tercera litrona que abro. La gente piensa que es sencillo no machacarte a ti mismo con malos pensamientos, sobre todo la gente que nunca lo hace. Los envidio.

-No te rayes…- te dicen con una mueca acompañada de una palmadita.

Dile a un preso que esos muros no existen, que se evada, que la imaginación traspasa cualquier límite real. Dile a un canceroso politumoral que lo más importante es tener buena actitud, y que le favorece el pelo cortito .Dile a un puto perdedor que lo importante es participar… ¡Mierda ni si quiera quería jugar a este deporte! me cagaron en la cancha sin tan siquiera preguntarme, me enseñaron las absurdas reglas e ilegalizaron los tiempos muertos .Entonces sonó el timbre de mi casa. Unos testigos de Jeova llamaron a mi puerta, les dejé entrar, así me daría un respiro de mi mismo después de una noche entera señalándome con el dedo. Me mostraron la palabra de Dios, tras media hora escuchando teorías que hacían aguas por todos los lados les dije:

-Ese dios del que habláis tiene que ser un mierda de cojones si nos hizo a su imagen y semejanza ¿Dónde puedo encontrarlo?

La chica de anchas caderas y ropa de triste e inocua miro al suelo y se encorvo ligeramente, su compañero de intachable educación y estúpido peinado guardó en su carpeta de polipiel de nuevo la irrisoria revista de colores muertos y dibujos infantiloides, es acojonante que para ser un dios al que tanto adoran y deben racaneen tanto en su publicidad, ¡Menos retórica y más marketing Nazareno! Invierten en su dios menos que los portugueses en espías. Después se despidieron y salieron por la puerta para no volver, como mi última ex. Mientras se alejaban por unos instantes me los imaginé follando salvajemente en el ascensor mientras iban siendo cubiertos por una lluvia de páginas arrancadas de sus pequeñas biblias. Me dirigí a la nevera para comprobar horrorizado que no quedaba cerveza, castigo divino pensé. Antes de bajar a por más birra, me senté en la taza, mientras cagaba, ojeé un catalogo, en las páginas centrales había todo tipo de artículos pornográficos, eran perturbadores, si pedías más de dos vaginas a pilas te salían gratis los gastos de envío ¿Quien coño necesita tantas vaginas a pilas? Aunque pensándolo bien si van a pilas siempre podrás desconectarlas, ojala pasase con las reales… Me erguí sobre mis piernas delanteras, tiré el catalogo al revistero y limpié mi culo, si fuese tan fácil quitar la mierda de mi cabeza como la de mi trasero todo sería más sencillo. En la calle la gente caminaba apresurada ajena totalmente a mis problemas emocionales. Hijos de puta. Compré varios litros, la cola del súper estaba infestada de viejas fósiles que te pedían amablemente si les dejabas pasar, pues sólo llevaban el pan, como si hubiesen caído en cuenta de repente que el final de sus vidas era tan inminente que no podían perder el tiempo en una ridícula cola de súpermercado. La cajera de grandes pechos y acné rebelde torpemente maquillada, me cobró como un autómata, de forma ausente, estaba toscamente teñida de rubio, sus raíces parecían tan negras y feas como mi alma. Me preguntó:

¿Vas a querer bolsa?

Me la hubiese zumbado allí mismo. Al salir del súper un negro me abrió la puerta y puso un vaso de papel lleno de calderilla delante de mi pecho. Tenía una sonrisa tan amplia y sincera que no le di ni un solo céntimo. ¡Enséñame a ser como tú y te pongo un sueldo para toda la vida bastardo!. Me senté en las escaleras de Lavapiés abrí uno de los litros y me puse a observar a la gente. Me encantaba hacer eso, imaginarme sus vidas para evadirme de la mía, ponerles todo tipo de inquietudes enfermizas, como introducirse hortalizas por el culo mientras hacían llamadas obscenas a centros de disminuidos psíquicos. Si eran tías me las imaginaba viviendo conmigo, discutiendo sobre facturas, viendo programas concurso, fines de semana en la sierra o en la sala de natalidad esperándola entusiasmado para ver nuestro primer hijo y descubrir horrorizados por mediación de una enorme y sudorosa enfermera sudamericana que el cordón umbilical lo había estrangulado y ha fallecido…Pequeño cabrón afortunado… Entonces alguien interrumpe mis etílicos barruntes de forma brusca.

-¿Tienes fuego? – me pregunta una niña hippie

-Si tuviese le pegaría fuego a esas rastas…

-¡Gilipollas!-me dice

-¡Me refería a las de debajo de los brazos ! -le grite mientras se alejaba.

Este tipo de groserías son las que indicaban a mi cabeza que ya estaba borracho. Ser un gilipollas con la gente no me alivia una mierda, pero ser amable tampoco y si no lo podía ser conmigo no quería serlo con los demás ¿Egoísta verdad? Lo sé. Dos motos de policía se acercan a mi, creo que han visto como gritaba a esa espíritu libre, quise fingir ser un ciudadano de bien pero estar sólo y rodeado de litros vacíos, chustas de porro y verdes escupitajos no ayudaba.

-Buenos días, podría enseñarnos su documentación -me dice uno de ellos amablemente

-No la llevo encima… -les dije.

-¿Sabe que está prohibido beber alcohol en la vía pública?

-¿Y donde se supone que debo beber? En un par de meses me desahucian… ¿Insinúa que he de hacerme abstemio? ¿Que tipo de broma macabra es esta?

-Dígame su nombre completo y el DN.I

Rebusque en mi bolsillo saque la cartera y finalmente le di el D.N.I.

-¿No decía usted que no la llevaba encima?

-Ya ve señor agente…. para mi también ha sido una grata sorpresa

-Vive aquí al lado… ¿Verdad? -dice mirando el dorso del carnet

-Si al final va ser verdad que la policía no es tonta…

-No sea usted tan gracioso… Avisado queda -me dice el otro que aún no había hablado

-¿Sabe usted que tiene el carnet caducado?

-Tranquilo… No pensaba comérmelo…

-Acompáñenos… Me dijo el menos hablador agarrándome fuertemente del brazo.

Se dice que suele haber un policía bueno y un policía malo… Pero yo solo distinguí a un par de gilipollas de pena y por su puesto se lo hice saber…

Esa noche dormí en el calabozo junto a un vagabundo que olía a contenedor de reciclaje de vidrio, me pedía continuamente tabaco pero no tenía, aunque el no parecía darse cuenta. Me dijo que le habían visitado los extraterrestres ¿Millones años luz de viaje y encontrase esto? Los viajes largos suelen ser decepcionantes, viajar está infravalorado. Me lo imagino preguntándoles a los pobres alienígenas que si han traído de su planeta tabaco de contrabando. Después se empeño en cantarme lo que el decía eran bulerías, sonaba parecido a la cisterna de un retrete antiguo, pero con menos encanto. Marcaba el compás golpeando sus sucias manos contra sus desgastados pantalones, tenía menos ritmo que una partida de ajedrez entre tetrapléjicos y su voz estaba tan rota que me costaba discernir las letras de sus continuas toses y arcadas , por suerte uno de los maderos nos llamo la atención y el recital fue cancelado. Al final no estuvo mal esa noche, puede que no suene a la mejor compañía del mundo, pero desde luego fue mucho mejor que haber pasado otra noche sólo conmigo.

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