No tuvo suerte (de Manuel Sirvent)

  Me encontró en aquel bar. Yo estaba bebiendo para que ocurriera algo y ella buscaba una valvula de escape en su relación. Quería hablar conmigo solo esa noche, pero se dejó seducir por su propia derrota. La noche siguiente volvio. Yo vomite mi poesia, intentaba hacerla correr sin tocarla, que con pensar que pudiera rozarla le temblaran las piernas. Ella sabía que no debía estar alli y se fue a masturbar al baño.

   Desde entonces se hizo adicta a mi palabra. Le susurraba al oido y ella se entregaba. Nos veiamos entre semana. Le pedía que me hiciera el amor y me decía que no. Me dejaba roto. Un día aceptó, pero cuando la vi desnuda en la cama con esos ojos de deseo desesperado me parecio una zorra. Me inventé una escusa, le eché la culpa y me fui.

   Su novio le pidio matrimonio y ella no pudo aguantar la farsa e intentó suicidarse con pastillas. No tuvo suerte.

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