Pensamientos suicidas ( de Manuel Sirvent)

   Los lamentos se arrastraban en un reloj de madrugada horas después de firmar la derrota. El sufrimiento insaciable se volvía insoportable con los pocos recursos que tenía para combatirlo. El de la venda había vuelto a manipular la balanza. Las quimeras se hallaban demasiado lejos para mi cordura. En el desierto social desarraigado no había sillas para invitar a sentar. Las alas pesaban. Mis huesos casi no podían resistir. La implasticidad de mi estado en proyección abocaban a un fracaso constante. La solución, una puerta de atrás salvadora tantas veces ansiada. La eficacia, un tiro en la nuca y dejar de sufrir. Ni una nota. Y otra vez, mi memoria selectiva y su afán de supervivencia. Y otra vez, un orgullo de fenix sin haber sido cenizas. Y otra vez, volver a mirar al mundo condescendiente.

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