Perspicacia (de Manuel Sirvent)

  Alguien había estado en casa. Vi la huella de dos dedos en un cristal, la calle estaba nevada, supe que era ella y me hechaba de menos.A los pocos días regresó, pintó su habitación y me pidio dormir en mi cuarto. Le puse un colchón en el suelo. Quería dormir abrazado a ella pero me quedé en mi cama. Me despertó con un abrazo y un cafe. Se fue al rato. Volvio con un par de discos y unas castañas. Era la primera vez que la veía despilfarrar dinero. Comimos arroz con ajo.
 
  Por la tarde hizo un dibujo. Me dijo que no la valoraba. Yo la admiraba, aunque no se lo decía. La noche entró, y ella encendio una vela. Entonces una ráfaga de ideas vino a mi cabeza, y me dejó extasiado tirado en el sofa casi sin fuerzas. Había estado moviendo y encendiendo esa vela cada vez que intentaba conquistarme. Todo cuadraba. Una marea de imagenes,situaciones,palabras y gestos cobraban sentido y se ordenaban en mi cabeza. Me sentí manejado. La mire. Supo que me había dado cuenta y se puso nerviosa. Apago la vela y se fue. 

   
 No pude dormir nada, pensaba en la forma de matarla. Por la mañana fui a salón. Entre en el mundo de las cosas. Empecé a fijarme en los objetos de forma compulsiva. No eran casuales sus ubicaciones. Habían sido puestos en esos lugares en un momento concreto y por unas circustancias que ahora era capaz de descifrar.  La colocación de estos contaban una historia que completaban mi teoria.

 
  La vista se me nublo, mi cabeza repetía frases constantemente y entonces ella entró en la habitación. Me miro. La mire. Estaba preocupada y se puso a llorar. Pase por su lado y me fui al hospital. Me diagnosticaron perspicacia.

Deja un comentario