Post Romántico ( de José María Bermúdez “Chirri”)

Post RomanticoQuerida y amada desconocida:

Te escribo esta misiva desde los albores de mis sentimientos y con los últimos estertores de un corazón al que, por prescripción médica y cual “crónica de una muerte anunciada”, le acaban de comunicar que pronto será extinto.

Por ello, no quería dejar pasar la oportunidad de poder despedirme a través de estas líneas, que serán testigo y huella de mi sentir hacia ti.

Es realmente triste saber que acabaré mis días sin poder llegar a conocerte, pero sé que existes, ni cómo será, aunque son muchas las veces que lo he imaginado, tu aspecto, pero sé que existes, ni si vives en mi propia calle, o a las afueras de mi barrio o a diez mil kilómetros al otro lado del mundo, pero sé que existes. Tengo esa certeza, desde que pasaste a ser el epicentro de mis sueños y el núcleo central de mis pensamientos.

Puedo asegurarte que desde entonces, no ha habido ni una sola noche en la que no te hayas paseado por las llanuras y paisajes de mis oníricos sueños, convirtiéndote en la centinela de mi duermevela y en la reina de mis desvelos. En esos sueños, hemos cabalgado desnudos a lomos del viento, por los senderos que forman los versos de un poema de libertad, y hasta en los momentos difíciles hemos corrido por los bordes de peligrosos precipicios, desfiladeros y acantilados, sin llegar nunca a caernos, gracias al equilibrio de nuestra unión. Hemos también bailado al filo de la medianoche, bajo la plateada luz de una luna cómplice, haciendo el amor con tanta intensidad y pasión, que no solo sudaban nuestros cuerpos, sino que también lo hacían nuestras almas. Hemos disfrutado de la contemplación de amaneceres que bostezaban en nuestras pupilas, mientras nuestras miradas risueñas y traviesas se enredaban de nuevo en el deseo.

Tampoco ha habido ni un solo día en el que no te hayas cruzado en mis pensamientos, dejándome mudo en tu pasar, dándome fuerzas en los instantes difíciles y arrancándome una sonrisa de satisfacción instantánea.

Sí, amada desconocida, ha habido más de una vez en la que por la espalda te he notado llegar, he presentido en más de una ocasión, que ha faltado muy poco para conocerte; pero por capricho o venganza del destino, no ha podido ser.

Ahora, mientras consumo el aire de mis últimos días, disfrutaré de tí en los sueños que aún me quedan, hasta que me llegue la última bocanada.

Te contaría miles de cosas más, pero empezaría a llorar, a un tiempo por rabia, a un tiempo por felicidad, y ahora esa mezcla, no es menester.

Amada desconocida, me despido en esta línea, espero verte en alguna otra…

Atentamente, tu soñador

Joel Montenegre

P.D.: Puede que dejes de ser la protagonista de mis sueños, pero siempre serás la heroína de mi eternidad

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