Punki hasta la médula ( de Rodrigo Ratero )

Abrí los ojos, mi sentido de la vista y mi cerebro aún no relacionaban dónde estaba, fue finalmente mí olfato al reconocer un profundo olor a mierda de perro el que me dijo que estaba en aquella casa okupa tras un par de días de fiesta. Me examiné y estaba desnudo junto a una chica con una cresta rubia que dormía de espaldas a mí. Me levanté. Y la miré era guapa, pero sólo era sexo. En el fondo el sexo es como la televisión, puede llegar a distraerte pero en realidad es una puta mierda. Esa semana había decidido divorciarme de mí y tener mi tristeza en custodia compartida. Me fume todas las colillas que encontré y me bebí los culos de las litronas, después me vestí y bajé a la calle. No se dónde hostias estaba. Lo normal es buscar una boca de metro… La encontré, Aluche era. Me metí dentro rebusqué en mis bolsillos y tan sólo había cuarenta y cinco céntimos y no sólo eso había segurata. Fue a intentarme colar al llegar al torno el segurata me miraba y empecé a disimular con el móvil. Debía pasar de todo… al fin y al cabo era domingo por la mañana y estaba currando, supo que me quería colar y se dio la vuelta disimuladamente para que lo hiciera… Cuando por fin llegué a mi barrio el traqueteo del metro me hizo vomitar en la salida de Embajadores y los maderos anti-kundas me pidieron el d.n.i. Pensaban que era un yonqui. Eso no es ilegal pero les gusta tener a todos archivados y controlados. Comprobaron mis datos y me dejaron marchar. Ahora estaba fichado como un yonqui más sin serlo… Subí a casa y no sabía que hacer, pensé de repente que me tenía que haber quedado tumbado junto a la punki ya que en casa no tengo televisión. Sólo quedaban dos latas de cerveza en mi nevera y un limón podrido, las latas me reconfortaron y el limón lo tire por la ventana del patio interior de mi casa. Estaba inquieto y no sabía que hacer, darte cuenta de que no vales para nada es como tener alopecia, no gusta, pero tienes que aprender a vivir con ello, aunque siempre puedes mentirte o llevar peluca. Bajé a la calle y chindé pal rastro, allí encontré a más punkis y volvimos a la rueda, beber, fumar… es curioso como acabas entrando en una vorágine en la que al final no distingues el día en que vives, la gente que conoces, la gente a quien amas, la gente a quien follas o le pides un cigarro… lo importante es no enterarte, estar noquedao, ser nihilista, despreocupado… ¿Como se llega a esto? La verdad es que no lo se… Es despreocupación o temor a la vida o angustia existencial es simplemente otra forma de vida tan cojonuda o tan triste como cualquier otra… Acabé vomitando de nuevo en la plaza de Tirso De Molina, llevaba días sin comer y la pota era liquida, me vi reflejada en ella y pensé :punki hasta la médula!

dedicado a Morty Destuccion y a Vidal Dosis

Deja un comentario