Resignación (de Manuel Sirvent)

  Tenía veinticinco años y no me había acostado con una mujer desde hacía cuatro. No tenía amigas. Solía mirar a las mujeres por la calle y me las imaginaba desnudas. A veces se superponía mi imaginación con la realidad y me costaba distinguir si realmente lo estaban o no. Era una sensación un tanto extraña. Cuando veía a una chica guapa la miraba desde la resignación. Me masturbaba a diario.

  Bebía mucho. Cuando no tenía para cerveza me pillaba cartones de vino y los ingería a palo seco. Me gustaba salir solo por las noches. Me sentaba en la barra de algun pub y me emborrachaba. Cuando consideraba que empezaba a hacer el ridículo mirando a las tias en plan pervertido me iba, me pillaba medio pollo y unos litros y me iba a casa. Solía darme el medio dia. Tenía un piso alquilado aunque no lo pagaba.

Deja un comentario