Sangre Azul -Guante Blanco (de José María Bermudez Silva “Chirri”)

Érase una vez, alguien que muy bien se lo hacía: de un plumazo logró dar un braguetazo “real”, conseguir un título y convertirse en el yerno ideal y de garantía.
Atrás quedaron aquellos tiempos de juventud y soltería en los que tuvo que sudar la gota gorda para conseguir su sustento y alegría. Ahora disfrutaba de su sangre azul, paseaba su título por revistas y ciudades y el pueblo llano lo quería a raudales.
Pero una vez metido en la farándula de la realeza una idea se le vino a la cabeza y pensó:

Bajo el amparo de la nobleza y de tapadera una empresa, nadie se dará cuenta de mi destreza”

Y como ladrón de guante blanco, quitó de aquí y cogió de allá, y escondió por aquí e hizo desaparecer por allá…
Todo iba a pedir de boca, gastaba más dinero que diez mil ejecutivos en coca. En el reino nadie se enteraba de nada (o quizá si) pareciera que la edad media de nuevo hubiese sido instaurada.
Pero de repente todo se vino abajo, alguien se dio cuenta que lo suyo no era el trabajo. Y se cayó el mito en las revistas y el populacho se cago en su padre ¡AQUI NO HAY MÁS CERA QUE LA QUE ARDE!
Fue despojado de sus títulos; e ironías de la vida: pasó de ser titular en un equipo olímpico, a que le hicieran un sitio en el banquillo de los acusados.
Y ahora “colorin colorado ni el diablo quiere ser su abogado”

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