Son gilipolleces ( de Rodrigo Ratero )

  Cuando todo se acaba, empieza otra etapa. Sientes que todo ese tiempo que has pasado con ella es tiempo perdido. Que te han arrebatado un trozo de tú vida… son gilipolleces. Piensas en el sexo, pero no el que tuviste, si no en el que tendrá ella ahora… son gilipolleces. Follas y buscas en otras personas lo que tenías… son gilipolleces. Volvía a casa borracho y decaído por la quema de endorfinas en mi cabeza, demasiadas endorfinas que son las putas que modulan tu dolor y tu placer. Vi aquella chica volviendo sola a casa, también parecía ir borracha. Me sentía sólo, tan sólo quería algo de compañía alguien con quien hablar. Caminé más deprisa hasta que la alcance y toqué su hombro. Ella se giro y me miro.

-¿Quien coño eres? -me preguntó completamente borracha.

  Era una mujer repugnante, por detrás parecía más joven, quizá por su delgadez y su ropa tan atrevida. Entonces empecé a sospechar que era una puta.

-¿Quieres venir conmigo a casa? -pregunté

-¡Pues claro que no! Me dijo señalándome con el dedo-no se quien coño eres-continuó.

Olía a callejón meado mezclado con perfume barato. De repente eructó, parecía tener problemas para mantener el equilibrio sobre esos tacones rojos.

-¡Déjame en paz gilipollas! -grito.

-Tengo coca… -le dije.

-¿En serio?

  Saqué de mi bolsillo el flayer de una discoteca que me habían dado y por puro aburrimiento doble y redoblé y la cosa coló. La puta comebolsas pensó que llevaba droga. Caminamos hasta mi casa, la subí al piso y se sentó en el sofá.

-¿Tienes algo para beber? -preguntó

-¿Te gusta el wiskey?

-Claro…

  Fui a la cocina y preparé dos copas, cuando volví estaba medio dormida con la cabeza en una postura imposible. Al dejar las copas sobre la mesa del salón pareció despertar de nuevo.

-Ehh tío hazte una raya…estoy muy cansada…

  Me giré haciendo que rebuscaba en mi bolsillo, cogí una enorme figura de bronce que me regalo mi ex y la golpeé con fuerza en la cabeza. Cayó contra mi sofá de piel, el sofá que ella eligió y tanto me había costado pagar, lo estaba llenando de sangre. La cogí por las piernas y la arrastre hasta el suelo. Aún estaba viva, lo se por los horribles y sordos balbuceos que emitía por esa boca horriblemente pintada. Empecé a ponerme eufórico, nunca había hecho nada así. La arrastre hasta el baño, la metí en la bañera, y puse el agua fría contra ella hasta que cobró un poco el sentido.

-¿Estás bien? -le pregunte.

-¿Que ha pasado? -dijo fuera de sí.

  Entonces la golpeé de nuevo con fuerza una y otra vez hasta que el cansancio me pudo. Perdió de nuevo el sentido. Fui hasta el salón limpié el sofá y puse la televisión. Sólo ponían teletiendas y esos ridículos programas de llamadas… Son gilipolleces. Volví a pensar en ella al cabo de una hora, no en esa puta que se desangraba en mi bañera, si no en ella… ¿Son gilipolleces? Me bebí los dos wiskys y volví al baño, la desnude la cogí por el cuello.

-¡Me has jodido la vida! -le dije

  Finalmente cogí un cuchillo de la cocina y le rajé el cuello, después la dejé a remojo en la bañera. Estaba cansado quería ir a dormir, mañana pensaría en como deshacerme del cadáver.

  Cuando desperté a las seis de la tarde del día después fui a mear… Casi me dio un infarto al ver a esa puta en la bañera… Pensaba que era mi ex que la había matado… pero sólo eran gilipolleces.

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