Vaga experiencia ( de Manuel Sirvent )

  Tenía miedo de dormirme por si no despertaba. Cuando cerraba los ojos veía un tunel y una luz intensa que aumentaba, junto con el sonido de un pitido en mi cabeza, hasta hacerse tan intensos como insoportales. Me levantaba sobresaltado y volvía a tumbarme. Estaba tan cansado que era incapaz de dormirme. Vi entonces mi cuerpo en aquel sofá. Viajé por el espacio hasta situarme en el cuerpo de un gato. Andaba, rozandome por las paredes, a cuatro patas, por una habitación en la que no había estado nunca. La situación era desconcertante y extraña, pero sabía que ese lugar existía, y que las cosas que acontecían en él, estaban pasado en ese preciso momento. Me mantuve un rato merodeando por el salón, hasta que la presencia de un hombre me hizo esconderme detras de un sillón. El sujeto no parecía inquieto, pero yo salté por la habitación hasta situarme al lado de la mesa. Fue en ese momento cuando abandone ese cuerpo. Volví a verme tirado en el sofá desde lo alto y poco a poco regresé a mi cuerpo. Me levante convencido de que había viajado en el espacio ocupando otros cuerpos. Me asomé al balcón, y presentí exactamente que había estado en una de las habitaciones de uno de los pisos de la fachada de enfrente. La vaguedaz de la experiencia, a la vez que la cercana distancia, la atribuí a mi falta de experiencia en la materia. Era cuestión de practica dominar el asunto. Intenté mas tarde atribuir la sensación a una comunicación por ondas sensoriales interpersonales, pero en ese momento lo que mas me preocupaba era que estaba solo, como siempre, tenía hambre y no había nada en la nevera.

Deja un comentario