Venganza venérea (de Rodrigo Ratero )


  Estaba en la ducha cuando lo vio. A Alex le había salido una pequeña verruga en medio del glande. Estaba extrañado, no sabía como había llegado aquello allí. No mantenía relaciones sexuales con chicas, era demasiado tímido para hablar con ellas. Su libido estaba por las nubes, se había planteado contratar los servicios de una prostituta, pero aquello le aterraba. Lo que si hacía era masturbarse con mucha regularidad, varías veces al día. Por eso no entendía que hacía allí esa verruga. Le resto importancia y se sentó a trabajar. Alex trabajaba en casa, escribía artículos para unas cuantas revistas informáticas, siempre se le había dado bien la informática, después de todo llevaba toda una vida ocultándose tras la pantalla de su p.c. Detrás de la pantalla trabajaba y se tocaba, de hecho excepto las horas de dormir y de comer, era a lo que ocupaba el día. Al cabo de unos días empezó a notar que la verruga estaba creciendo, pensó en ir al médico, pero le daba miedo lo que pudiese pensar el doctor y lo dejo correr. Los días iban pasando, el se seguía masturbando, escribiendo brillantes artículos y su verruga seguía creciendo de forma considerable. Llegó un momento en que se le notaba el bulto por encima del pantalón. Una mañana en la cola del supermercado vio como una anciana se santiguaba tras verle el bulto, Alex empezó a sudar de vergüenza y volvió corriendo a casa sin tan si quiera coger la compra, llego sudoroso y exhausto ya que Alex padecía también un problema de sobrepeso. Nunca lo había pasado tan mal desde los tiempos del colegio, donde lo humillaban constantemente por llevar gafas, ser gordo y poco agraciado físicamente. Optó por hacer lo que hizo cuando era pequeño, encerrarse en su burbuja. Alex dejo de salir de casa, pedía comida a domicilio, también con el ordenador, seguía dándose placer y la verruga seguía creciendo hasta tal punto que empezó a pesar ya unos kilos y no podía dormir boca arriba por que le dejaba moratones. Cada día le costaba más llegar hasta la puerta arrastrando a esa monstruosidad para coger la comida. Ya sólo podía pedir pizza, le metían las cajas ladeadas ya que el no habría el candado para que nadie le viera. Se instaló el colchón y el portátil junto a la puerta para no tener que moverse. La casa estaba llena de basura:, cajas de pizza vacía, latas de refresco… Olía a heces y orín ya que lo hacía en un cubo y lo alejaba de un manotazo lo más lejos que podía. Para aquel entonces la verruga ya casi tenía el tamaño del pobre Alex. Aquella noche era muy calurosa y tras comer su pizza familiar Alex se quedo dormido sobre su gigantesca verruga. En mitad de la noche se despertó, la verruga se estaba moviendo. Alex miraba asombrado como algo dentro de la verruga se movía, de repente se resquebrajo saliendo un pútrido y espeso líquido amarillento. La primera fina capa de la verruga se partió en dos y una especie de humanoide empezó a salir de su interior como si de una placenta se tratase. De repente Alex comprobó horrorizado mientras el espeso liquido caía al suelo que ese ser era idéntico a él y no sólo eso sino que estaba unido a el por el pene, compartían el mismo glande. El olor de aquel liquido hizo que Alex vomitara sobre la cara de su doble dejándosela llena de tropezones de pizza. Su gemelo se volteo y cambio las tornas dejándolo a Alex debajo y a él encima. Después el siamés se empezó a levantar arrancándole el pene a Alex que gritaba como un loco. Se puso de pie encima de él, su pene resbalaba sangre encima del cuerpo de Alex, su gemelo se agacho y le dijo al oído: Si dejas que tu insatisfacción se vuelva  enfermedad  acabará contigo.

Deja un comentario